11 de enero de 2012

No esta noche

Después de que el reloj de cuco del vecino haya dado la media noche y las Cenicientas de hoy vuelvan a casa, el mundo se vuelve silencioso. 
El silencio es el rock duro de las mentes tormentosas y los adictos a la lluvia. 
Me estoy quitando.
Bibidi, babidi
BU




Cualquier otra noche habría sido una Cenicienta. Pero no una de las originales. No. No hay dinero para tanto...
Una Cenicienta cualquiera. Cualquier otra noche. Pero no esta noche. 
Habría sido una de imitación, de esas que se niegan a volver a casa o que, al querer volver, se pierden por el camino.-Yo me pierdo de miedo. Es terrorífico... 
Cualquier otra noche me habría pintado un hola en la cara y me habría ido sin decir ni adiós. Pero no esta noche. Esta noche no soy otra de esas Cenicientas de incógnito y sin magia, que llegan tarde a las fiestas y cierran bares vestidas de calle con zapatos Made in China. Así que no nos veremos. No nos perderemos juntos. No esta noche. 
No, porque se abre la temporada de jugar al escondite. Nos han soltado en la jungla de Enero sin darnos la bienvenida. No hay ni diversión ni juegos, solo papeles y calculadoras. 
Por eso hoy la cerveza se ha travestido y me ha pedido que le llame café. Y yo me he pedido otro. 
Me tomo el último trago a vuestra salud, Cenicientas de hoy. Esperadme el mes que viene. 
Por lo pronto, esta noche, aunque el reloj ya haya tocado y lleve demasiadas horas vagando por el silencio nocturno sin moverme de mi voz, todavía llevo puestos los zapatos y aún no me duelen demasiado los pies después de haber bailado bajo mi lluvia el rock duro de las mentes tormentosas. 
No debí haberlo hecho. Ahora estoy eléctrica y calada hasta los huesos. Calada. Calada y calzada. Todavía...
Tan calada y tan calzada, que no se si eso me convierte en una Cenicienta con pegamento en los calcetines o en la hermanastra fea. Yo que se... 

Buenas noches y buena suerte, estudiantes del mundo y demás mentes tormentosas.





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