Todos los críos tienen grandes planes para el futuro. En todas las versiones de futuro que he conocido a lo largo de mi vida de niña, y de no tan niña, la gloria parecía una meta tan segura como que el cielo es azul. Ahora comprendo que el cielo es verde. Verde azulado. Y después de días como el de hoy, lo veo más claro todavía.
Supongo que yo fui otra niña sin perspectiva. Una niña azul que por no ver, no veía más allá de sus narices. Aunque, en mi favor, he de decir que si lo hubiese conseguido habría sido digno de admirar, dado que las dimensiones de mi prominencia nasal combinadas con la miopía de topo que me atormenta desde que tengo uso de razón, complican bastante esa tarea.
Para compensar los años de ilusa inocencia, el conformismo ha intentado atracarme día sí y día también desde hace unos años. Desde que sabe dónde vivo viene cada poco, por si he conseguido almacenar esperanzas nuevas.
Porque, veréis, el conformismo es algo que nos asalta con la edad, como la menstruación, pero de manera constante y sin distinción sexual. El primer día que vi al mío, se llevó mis acuarelas y todas las historias que quería escribirle al mundo, sin decirme ni hola.
El muy hijo de puta... Me dejó en bragas y con un montón de cosas que nunca había pedido. En los títulos de crédito de mi gloria nunca planeé la aparición de mi actual calculadora Casio, ni de los bolígrafos Bic que he tenido que desangrar para garantizarme la supervivencia, ni la preocupante cantidad de gilipollas que habitan mis días de edad semi-adulta.
He decidido que tendré que darles forma y trabajar con ellos hasta convertirlos en actores dignos de un Oscar. Aunque, francamente, ni siquiera yo pagaría para ver esa película...
Lo que nadie sabe, y nunca nadie debe saber, es que he guardado un pincel pequeño y la pastilla de acuarela azul, para poder pintar el cielo de un color más cierto, como la gloria infantil. Aunque mientras lo hago me cubra con la tapa de una calculadora Casio, para que no puedan verme.
Y que cuando haya terminado de pintarlo, huiré. Me iré lejos, donde el conformismo nunca pueda encontrarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario